Sin dinero y sin reputación, el único activo del emprendedor es su red de contactos. Construir y gestionar capital social es clave para poner en marcha un proyecto. Nueva York, un negocio mayorista de diamantes. El vendedor entrega una bolsita con joyas a un cliente. Su valor: dos millones de dólares. El cliente los carga en su maletín y dice: "Perfecto, examinaré su calidad. En unos días te pago". Luego, sin contrato de por medio, da media vuelta y se va. Pero el vendedor bien sabe que el cliente no huirá con el botín. Ambos pertenecen a la comunidad judía (Leer más)